Stéphane Hessel es un superviviente de la II Guerra Mundial que formó parte de la Resistencia francesa, que conoció y logró también sobrevivir a Buchenwald, y que tras todo ese horror formó parte del equipo redactor de la Declaración de los Derechos Humanos. Trabajó como diplomático y hoy con 93 años nos habla desde la experiencia de todo el siglo XX llamándonos al compromiso y a la indignación.
El subtítulo de la obra la describe bien, Un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica. En realidad el mensaje de esta breve obra es el del compromiso. Hessel nos dice que también hoy tenemos suficientes motivos para luchar, para indignarnos por injusticias. Aparentemente vivimos en un mundo sin opresión, sin grandes injusticias. Vivimos en Estados democráticos, con prestaciones sociales, con enseñanza gratuita, con posibilidades de consumir todo tipo de productos y eso en ocasiones nos vuelve indiferentes ante problemas lejanos, parece que del pasado.
A menudo les pido a los profesores de scuela que me permitan hablar frente a sus alumnos, y les digo: "No tenéis las mismas razones, tan evidentes, para comprometeros. Para nosotros, resistir era no aceptar la ocupación alemana, la derrota. Era relativamente simple. Simple como lo que siguió, la descolonización. Después llegó la guerra de Argelia. Era necesario que Argelia se independizase; era evidente. En cuanto a Stalin, todos nosotros aplaudimos la victoria del Ejército Rojo contra los nazis en 1943. Pero, desde que tuvimos noticia de los grandes procesos estalinistas de 1935, y aunque hacía falta tener un oído atento al comunismo para contrarrestar el capitalismo estadounidense, la necesidad de oponerse a esta forma insoportable de totalitarismo se impuso de forma muy clara. Mi larga vida me ha dado una sucesión de razones para indignarme."
Hessel nos propone algunos ejemplos para indignarnos y luchar en el s. XXI, porque la indiferencia provoca apatía y frialdad, aburrimiento, una vida que acaba defraudando, que acaba siendo percibida como insatisfactoria.
- La gran distancia entre ricos y pobres, cada vez mayor, que impide que éstos puedan acceder a unas mínimas condiciones de desarrollo.
- Los Derechos Humanos. La lucha por su implantación y respeto.
También nos pone como ejemplos el medio ambiente, la lucha contra los medios de comunicación de masas que pertenecen a unos pocos y que cada vez son más indiferentes a la verdad, el declive del estado del bienestar, etc.
El mensaje del autor cristaliza en la no violencia, en el compromiso y la lucha desde la resistencia no violenta. La violencia genera más violencia y por lo tanto, aunque pueda ser una respuestas comprensible en ciertas situaciones, finalmente no es un camino sotenible a largo plazo y un camino de esperanza.
"A aquellos que harán el siglo XXI, les decimos, con todo nuestro afecto:
CREAR ES RESISTIR.
RESISTIR ES CREAR."

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