domingo, 31 de julio de 2011

12 hombres sin piedad (1957), Sidney Lumet


Dirigida por Sidney Lumet en 1957. Un jurado compuesto por 12 hombres tiene que decidir sobre la inocencia o culpabilidad de un chico al que se acusa de haber matado a su padre. La cinta es un recorrido por sus deliberaciones y sus razonamientos. Los temas que aborda son la pena de muerte, la justicia, los tipos humanos,

Al parecer se trata de una obra realizada por primera vez en la televisión y después adaptada al cine. En opinión de algunos críticos eso la hace un poco teatral en ocasiones. También se le critica que en algunas escenas es un poco artificiosa, un poco forzada. A mi personalmente me ha encantado, cuando la he visto por primera vez, y después de verla un determinado número de veces, no me parecen demasiado graves esos pequeños problemas. 

Por otro lado se alaba mucho su fotografía, de manos de Boris Kaufman. Hay una gran diversidad de planos y una iluminación apropiada a cada enfoque y plano. Eso hace que la cinta tenga mucho dinamismo, aunque no se salga de la habitación del jurado en casi toda la película.

De cada uno de los miembros del tribunal solo conocemos el número que ocupan en torno a una mesa.  Esto acentúa el hecho de que sean ciudadanos anónimos, cualquiera puede ser miembro de un jurado. Sin embargo unos acaban siendo más determinantes que otros.

Veamos a cada uno de ellos.

Número 1:  Se trata de Martin Balsam, ejerce de presidente y trata de imponer un cierto orden a las deliberaciones. Vota culpable desde el principio y ejerce de moderador transmitiendo una imagen de serenidad.
Por si no nos suena lo podemos recordar por ser el detective de Psicosis.


Número 2: John Fiedler representa a un miembro del jurado aparentemente apocado, impresionable, y que junto al número tres, Lee J. Cobb, parece aún más sugestionable.


Número 3: Lee J. Cobb, ejerce de líder de los que votan por la culpabilidad del acusado. A lo largo de la cinta se muestra que sus sentimientos hacia su hijo, con el que ya no tiene contacto, interfieren en su posición. Duro, irascible, excitable y poco dado a cambiar de opinión, de hecho es el último que lo hace.


Este personaje focaliza varias escenas centrales en la cinta. Una de ellas es la comprobación por parte de los miembros del jurado de cómo usó la navaja el asesino para apuñalar con una trayectoria determinada al fallecido. Lee J. Cobb se presta a demostrar a todos cómo apuñalaría él 'hacia abajo' a alguien que fuera más alto que él. El problema es que el sujeto que le va a servir de banco de pruebas es Henry Fonda, número 8, con quien ya ha tenido varios enfrentamientos.



Número 4:  Se trata de E. G. Marshall. Representa a un corredor de bolsa, frío, calculador y tan racional que ni suda a pesar del calor. Se trata del lider intelectual de los que votan culpable. Analiza los argumentos y los desmenuza friamente buscando sus puntos débiles.


Número 5: Jack Klugman representa a un hombre que procede de un suburbio y que se ha criado entre chicos como el acusado. Conoce cómo se usa una navaja y en varias ocasiones se siente ofendido por los comentarios racistas de algún otro miembro del jurado hacia el acusado.


Número 6: Edward Binns es otro de los miembros del jurado que pasan bastante desapercibidos. Sin embargo defiende al anciano frente al número 3 y analiza los argumentos de Henry Fonda.


Número 7: Jack Warden representa al miembro del jurado que tiene mucha prisa porque tiene entradas para el baseball. Probablemente de todos los miembros del jurado resulta el más superficial y terrible, porque él simplemente no tiene un criterio muy definido. Cree que el chico es culpable pero cuando tiene que dar una explicación tampoco encuentra motivos además de los típicos prejuicios e impresiones generales.
Llegado el momento tampoco tiene mucho problema en cambiar su voto, tan solo desea no perderse el partido. Representa al ciudadano indiferente, la apatía y el desinterés. No le conmueve el hecho de que su voto puede suponer la vida o muerte de un ser humano.


Número 8: Henry Fonda, el protagonista de la película. Representa el líder que se enfrenta a la mayoría defendiendo una causa aparentemente perdida, pero justa. Tiene carisma, inteligencia y poco a poco se va ganando a los miembros del jurado. Es decir les va mostrando que el caso no esta tan claro como parecía en un principio. Hay lugar para una "duda razonable".


Número 9: Joseph Sweeney representa el papel de un anciano, la sabiduría de la vejez. Es el primero que se pone de parte de Henry Fonda y dice que lo hace simplemente por cortesía, por prestar su apoyo a alguien que se ha enfrentado a todos en solitario. Es un personaje entrañable que enseguida se hace querer. 


Número 10:  Ed Begley representa al ciudadano cargado de prejuicios sociales y racistas. Para él el muchacho es culpable porque pertenece a un grupo social de desposeídos y marginados. "Los de su calaña", "los de su ralea", "ese tipo de gente"... son las expresiones habituales de este personaje que presenta bien a las claras los prejuicios arraigados en la mayoría.


Hay un momento magnífico de la película, uno de sus clímax, en que el número 10 está soltando un discurso cargado de prejuicios y mezquindades y los demás miembros del jurado comienzan a levantarse y a darle la espalda hasta que acaba por darse cuenta y se derrumba. Ese momento sería algo así como 'la superación de los prejuicios'. En adelante ya no se vuelve a levantar de una silla apartada de los demás. Es un momento con una gran carga simbólica.


Número 11: Georges Voskovec representa a un relojero que llegado el momento se pone de parte de la causa de la inocencia y plantea incluso alguna duda respecto a cómo acontecieron los hechos.


Número 12: Robert Webber representa a un publicista que también acaba cambiando de opinión. No juega un papel demasiado importante en las deliberaciones ni a favor ni en contra.  


Sin duda se trata de un clásico del cine, ha pasado mucho tiempo desde que se rodó y se estrenó pero relata una historia intemporal, y lo hace con gran maestría porque realizar toda la película en una habitación es un gran reto del que sale bien parada. 
Yo creo que es una de esas películas que son educativas, en el sentido de que nos enseñan a ser mejores personas, a enfrentarnos a lo superficial, a los prejuicios, a los otros que pretenden hacernos callar. Sí la película es edificante porque al final todo sale bien, "ganan los buenos"... pero es un espejo en el que mirarse y que refleja la justicia.  

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