domingo, 25 de septiembre de 2011

Heráclito por J. L. Borges

Heráclito
              Heráclito camina por la tarde
De Éfeso. La tarde lo ha dejado,
Sin que su voluntad lo decidiera,
En la margen de un río silencioso
Cuyo destino y cuyo nombre ignora.
Hay un Jano de piedra y unos álamos.
Se mira en el espejo fugitivo
Y descubre y trabaja la sentencia
Que las generaciones de los hombres
No dejarán caer. Su voz declara:
“Nadie baja dos veces a las aguas
Del mismo río”. Se detiene. Siente 
Con el asombro de un horror sagrado
Que él también es un río y una fuga.
Quiere recuperar esa mañana
Y su noche y la víspera. No puede.
Repite la sentencia. La ve impresa
En futuros y claros caracteres
En una de las páginas de Burnet.
Heráclito no sabe griego. Jano, 
Dios de las puertas, es un dios latino.
Heráclito no tiene ayer ni ahora.
Es un mero artificio que ha soñado
Un hombre gris a orillas del Red Cedar,
Un hombre que entreteje endecasílabos
Para no pensar tanto en Buenos Aires
Y en los rostros queridos. Uno falta.

J. L. Borges, La moneda de hierro

Ficha de trabajo en clase:

1. ¿Qué crees que quiere insinuar Borges colocando un Jano de piedra junto al río de Heráclito?. Ten en cuenta que Jano era una deidad romana.
2. Trata de explicar el sentido de la famosa sentencia de Heráclito.
3. Explica y comenta esta parte del poema:  "Siente /Con el asombro de un horror sagrado / Que él también es un río y una fuga. /Quiere recuperar esa mañana /Y su noche y la víspera. No puede."

 

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